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COLOMBIA YA ESTÁ USANDO SUS AGUAS SUBTERRÁNEAS. LA VERDADERA PREGUNTA ES SI SABEMOS CÓMO ADMINISTRARLAS

Foto del escritor: Juan Carlos Beltrán
Juan Carlos Beltrán
5 oct
10 min de lectura
Operando un equipo de perforación de PES en el mantenimiento de un pozo profundo de agua
Foto 1. Mantenimiento de un pozo profundo de agua perforado por PES en una planta de procesamiento de gas, Colombia

Morroa es la advertencia en números

En 2015, Carsucre reportó para el acuífero de Morroa una recarga natural de 45 a 75 litros por segundo frente a una extracción de 1.000 a 1.200 litros por segundo. En el mismo informe: descensos de nivel de uno a dos metros por año desde 2003.


Eso no es un desbalance marginal. Es una extracción sostenida que supera la recarga natural en bastante más de un orden de magnitud.


El acuífero abastece a ocho municipios: Sincelejo, Corozal, Ovejas, Morroa, Los Palmitos, San Juan de Betulia, Sampués y El Carmen de Bolívar.


No hace falta ningún adjetivo. En 2015, Carsucre ya documentaba una tendencia de descenso sostenida desde 2003.


Recarga natural frente a extracción en el acuífero de Morroa, 2015, en litros por segundo
Figura 1. Morroa, 2015. Rangos reportados de recarga natural y de extracción, en litros por segundo

La pregunta de fondo

El problema no es si hay agua subterránea. El problema es si las extracciones se están haciendo dentro de la capacidad de recarga del sistema.

Son dos preguntas distintas y en Colombia casi siempre se discute la primera.


Las aguas subterráneas en Colombia hoy

El Estudio Nacional del Agua de 2022 (la edición 2026 continúa en elaboración y ya cuenta con un reporte de avance publicado en agosto de 2026) identificó 67 sistemas acuíferos en el país y un inventario de 68.397 puntos de agua, 6,5% más que en 2018 y 35,5% más que en 2014. De esos puntos, 38.817 son aljibes (56,8%) y 17.007 son pozos (24,9%). El resto son manantiales (6,4%) y galerías filtrantes y otras formas de captación (1,9%).


Más de 175 municipios dependen total o parcialmente del agua subterránea.


Al mismo tiempo: el 78% del territorio colombiano podría aprovechar acuíferos, pero solo se conoce alrededor del 15% de estos sistemas. Diez autoridades ambientales cuentan con redes de monitoreo sistemático, que suman 2.273 puntos en todo el país. La CAR de Cundinamarca y la Gobernación trabajan en ampliar la red de monitoreo de 15 a 30 piezómetros.


Ese es el contraste actual: un inventario amplio y una capacidad de monitoreo sistemático todavía limitada.


Un acuífero no es un tanque

Esta es la confusión de fondo, y es una confusión de ingeniería, no de política.

Quien ha trabajado en subsuelo conoce la diferencia entre volumen almacenado y capacidad de entrega. Un reservorio puede contener mucho y entregar poco: además del volumen, importan la permeabilidad, la conectividad y el régimen de presiones.


En un acuífero aplica la misma distinción básica, pero entra además una variable fundamental: la recarga.


Un acuífero puede almacenar un gran volumen de agua y aun así entrar progresivamente en déficit si la extracción supera de forma sostenida la recarga.


La analogía llega hasta ahí y conviene no estirarla. Un acuífero tiene recarga, descarga, interacción con cuerpos de agua superficial, coeficiente de almacenamiento y condiciones de frontera que no tienen equivalente simple en un yacimiento de hidrocarburos. Lo que sí se traslada entero es la distinción entre almacenamiento y entrega sostenible, y confundir esas dos cosas está detrás de buena parte de los acuíferos en problemas.


Dos casos documentados

Bogotá, octubre de 2024. La ciudad tiene 528 pozos perforados registrados, entre 30 y 500 metros de profundidad, y solo 64 concesiones de agua subterránea reportadas en octubre de 2024: 21 de uso industrial, 39 de uso mixto, 3 de riego y 1 pecuario y riego. Los pozos restantes no deben suponerse como captación activa sin permiso. La propia nota señala que el resto no están funcionando, y el dato publicado no permite establecer cuántos siguen operando ni bajo qué figura.


De ahí salen dos preguntas, no dos conclusiones. La primera es cuántos de esos pozos siguen en operación y con qué respaldo legal, que es justamente lo que la cifra publicada no resuelve. La segunda sí es un hecho: el distrito recauda por esas concesiones alrededor de 23 millones de pesos al año, recursos destinados a la conservación de los acuíferos.


A julio de 2025, la Secretaría Distrital de Ambiente realiza dos veces al año las llamadas brigadas de niveles sobre cerca de 100 puntos concesionados: los usuarios autorizados suspenden la extracción durante cuatro días seguidos mientras se toman medidas piezométricas diarias para evaluar la recuperación del acuífero contra el registro histórico. Esa es exactamente la medición que hace falta. Conviene no leer los dos números como una serie: 64 concesiones en octubre de 2024 y cerca de 100 puntos concesionados bajo seguimiento en julio de 2025 vienen de fuentes y criterios distintos, y no se pueden restar.


San Andrés, 2018 y 2025. El 80% de la población del archipiélago depende de aguas subterráneas captadas por aljibes, pozos profundos y pozos barrenados. En una isla, el agua dulce flota sobre agua salada. Si la extracción supera de forma sostenida la recarga, aumenta el riesgo de intrusión salina y deterioro de la calidad del agua.


El modelo hidrogeológico conceptual y numérico del acuífero de San Andrés, en versión preliminar para revisión del comité supervisor del contrato, de octubre de 2025, le pone cifras a eso. De los 2.071 pozos que cuentan con algún tipo de información hidrogeológica, solo 57 tienen registro litológico y de esos apenas 13 tienen información sobre la ubicación de los ranurados. CORALINA registraba 23 pozos concesionados en 2024. Y la conductividad lo confirma: en los pozos del área urbana central supera los 5.000 a 10.000 µS/cm durante la extracción, y en la formación costera de San Luis pasa de 30.000 µS/cm. Son valores de agua de muy alta salinidad, que el documento preliminar asocia con influencia marina sobre el acuífero.


2.071 pozos y 57 registros litológicos. Ese es el tamaño real del vacío. No es solamente un problema regulatorio; es también un problema de información y monitoreo.

Un acuífero no se sobreexplota porque alguien decida sobreexplotarlo. Se sobreexplota porque cada usuario toma una decisión razonable por separado y nadie suma.


El contrapunto: Valle del Cauca

En el primer semestre de 2026, el Valle del Cauca registró 1.828 pozos activos, con una extracción de 369 millones de metros cúbicos al año. Eso equivale al 35% de la recarga del sistema. La CVC tiene como lineamiento utilizar hasta el 50% de la recarga anual.


Hay que leer bien lo que eso significa. No es que el Valle extraiga poco. Lo hace a una escala considerable. Lo que tiene el Valle es el número: sabe cuánto entra, sabe cuánto sale, y tiene definido un punto de referencia contra el cual medirse.


Esa es la diferencia completa. No es extraer menos. Es saber cuánto se está extrayendo, y contra qué.


Cuatro casos colombianos de agua subterránea citados, con la fecha de cada cifra
Tabla 1. Los cuatro casos colombianos citados en este artículo, con la fecha de cada dato

Esto no es solo colombiano

El agua subterránea es cerca del 99% del agua dulce líquida del planeta. Aporta la mitad del volumen que se extrae para uso doméstico en el mundo y alrededor del 25% del agua que se extrae para riego. No es un recurso marginal. Es el recurso.


Un estudio publicado en Nature en enero de 2024 revisó más de 170.000 pozos de monitoreo en 1.693 sistemas acuíferos de más de 40 países, que en conjunto representan cerca del 75% de las extracciones globales de agua subterránea. El resultado: 36% de los sistemas monitoreados bajan más de 10 centímetros por año, 12% bajan más de 50 centímetros por año, y el descenso se está acelerando en cerca del 30% de los sistemas en los que pudo hacerse la comparación histórica.


Y el hallazgo que importa: hay acuíferos que se recuperaron. Albuquerque, en Nuevo México, y Bangkok, en Tailandia, revirtieron el descenso con políticas de conservación, trasvases entre cuencas y uso de agua superficial y de crecientes.


En marzo de 2026 el mismo autor principal publicó en Science una revisión de 67 casos documentados de recuperación de acuíferos en seis continentes. Aparecen tres familias de intervención: fuentes alternas de abastecimiento, presentes en el 81% de los casos; intervenciones de política y de mercado, en el 52%; y recarga artificial, asociada a la recuperación en el 48%. Dos tercios de los casos combinaron intervenciones de más de una familia y solo 11 se apoyaron en una sola estrategia.


Familias de intervención presentes en 67 casos documentados de recuperación de acuíferos
Figura 2. Familias de intervención presentes en los 67 casos de recuperación revisados en Science, marzo de 2026

El propio autor advierte lo que más importa aquí: que un acuífero se esté recuperando en un momento dado no significa que el trabajo esté hecho. Green Bay, en Wisconsin, se recuperó y volvió a caer décadas después cuando subió la demanda, y hubo que intervenir otra vez. Su recomendación es seguir midiendo después de la recuperación inicial, para poder ajustar.


La conclusión no es que el agua subterránea se agote. Es que responde a lo que se hace con ella, en ambas direcciones.


El segundo costo de captar sin permiso

El debate casi siempre se queda en el volumen. Hay un segundo costo, menos visible y potencialmente mucho más difícil de revertir: la contaminación.


Un pozo mal terminado o sin un sello sanitario adecuado puede crear una vía hidráulica entre niveles superficiales y el acuífero profundo, permitiendo el ingreso de aguas residuales, lixiviados, agroquímicos u otros contaminantes.


La contaminación del agua subterránea puede persistir durante décadas, y remediarla a escala de acuífero puede ser extremadamente difícil y costoso. Por eso el control de diseño, construcción y terminación del pozo es parte de la protección del recurso, no un detalle administrativo.


Lo que hay que saber antes de perforar

La normatividad existe. El Decreto 1076 de 2015 separa la prospección y exploración de la concesión de aguas subterráneas, y la Resolución 330 de 2017, modificada por la Resolución 799 de 2021, fija el reglamento técnico.


El reto es convertirla en información, monitoreo, control y decisiones operativas. La información mínima para tomar una decisión responsable es esta:


1. La caracterización hidrogeológica y geofísica apropiada. La perforación debe partir de un modelo conceptual del sitio y de información suficiente para seleccionar ubicación y profundidad. Métodos como el sondeo eléctrico vertical o la tomografía de resistividad eléctrica pueden complementar ese análisis; la técnica adecuada depende de la geometría y complejidad geológica del objetivo.

2. Qué acuífero se está buscando. Un acuífero libre cuaternario y un acuífero profundo confinado no son la misma decisión: cambian la profundidad, el diseño, el riesgo de contaminación y la sostenibilidad del caudal.

3. Los pozos vecinos y su historia: profundidad, caudal, nivel estático, nivel dinámico, calidad del agua, y cómo han cambiado esos valores en el tiempo.

4. La calidad esperada del agua y el uso previsto, porque un agua apta para riego puede no ser apta para consumo humano, y eso se define antes de perforar, no después.

5. La secuencia real del trámite. La corporación no autoriza un caudal al principio. Primero autoriza la construcción del pozo. El caudal de captación se define después, cuando el pozo está construido y la prueba de bombeo mide el abatimiento. Quien ofrezca un caudal garantizado antes de perforar está vendiendo algo que todavía no existe.

6. El diseño completo, no un hueco. Un pozo es revestimiento, filtros, empaque de grava, sello sanitario, desarrollo y prueba. El diámetro del revestimiento condiciona la bomba que puede instalarse, pero el caudal sostenible lo determina la respuesta conjunta del acuífero y del pozo, incluida la transmisividad, la eficiencia y el abatimiento admisible. La bomba debe seleccionarse para esa capacidad, no utilizarse para definirla.


Martillo de perforación neumático y broca en boca de pozo durante la perforación
Foto 2. Perforación con martillo de perforación neumático

Cinco acciones

Medir el acuífero. Medir los pozos. Medir las extracciones. Proteger la recarga. Ajustar el bombeo.


En ese orden, y de forma permanente. Ninguna de las cinco requiere tecnología que Colombia no tenga.

Equipo de perforación de pozos profundos de agua de Power Energy Services en locación
Foto 3. Equipo utilizado en la perforación de pozo de agua profundo

La pregunta correcta

La pregunta no es si Colombia tiene agua subterránea. La tiene: se han identificado 67 sistemas acuíferos, se estima potencial de aprovechamiento en cerca del 78% del territorio y más de 175 municipios ya dependen total o parcialmente de ella.


La pregunta es si vamos a administrarla con números o seguir administrándola con supuestos.


Morroa muestra lo que puede ocurrir cuando la extracción y la recarga dejan de cerrar. Los 67 casos internacionales documentados en 2026 muestran también que la recuperación es posible, normalmente mediante una combinación de medidas y seguimiento sostenido.


Nota técnica sobre las cifras. Los datos del inventario nacional corresponden al Estudio Nacional del Agua de 2022 y a su difusión en octubre de 2026; la edición 2026 continúa en elaboración y cuenta con un reporte de avance publicado en agosto de 2026. Las cifras de Bogotá son de octubre de 2024 y de julio de 2025, las de Morroa del informe de Carsucre de 2015, y las de San Andrés de 2018 y del modelo hidrogeológico de octubre de 2025, que es una versión preliminar en revisión por el comité supervisor del contrato y se cita como tal. Sobre Bogotá: la nota de El Tiempo presenta 528 pozos perforados en el cuerpo del texto y 580 en el pie de una imagen; se usa la cifra del cuerpo y se deja constancia de la diferencia. Esa misma nota indica que los pozos sin concesión no están funcionando, de modo que la diferencia entre pozos perforados y concesiones no se interpreta como captación ilegal activa. Cada caso se presenta con su fecha y no debe leerse como el estado actual de ese sistema. Donde hay rango, es el rango de la fuente. Sobre Morroa: al momento del informe de Carsucre de 2015, la extracción era aproximadamente 13 a 27 veces el rango de recarga natural reportado, según los extremos que se comparen (1.000/75 = 13,3; 1.200/75 = 16; 1.000/45 = 22,2; 1.200/45 = 26,7). No se introducen estimaciones hidrogeológicas independientes; los cocientes anteriores son cálculos aritméticos derivados directamente de los rangos publicados por la fuente.


FUENTES

Normatividad / Regulations

1. Decreto 1076 de 2015, Decreto Único Reglamentario del Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible

2. Resolución 330 de 2017, Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. Adopta el Reglamento Técnico del Sector de Agua Potable y Saneamiento Básico, RAS. 08-06-2017

3. Resolución 0799 de 2021, Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. Modifica la Resolución 330 de 2017


Fuentes oficiales y técnicas

4. Estudios Nacionales del Agua, IDEAM. Incluye el Estudio Nacional del Agua 2022 y el Reporte de avance ENA 2026, publicado el 06-08-2026

5. Panel de expertos sobre demanda y huella hídrica en el marco del Estudio Nacional del Agua ENA 2026, IDEAM, 21-02-2025

6. Estado de las aguas subterráneas en Colombia, IDEAM

7. Modelo hidrogeológico conceptual y numérico del acuífero de San Andrés, Observatorio CORALINA, versión preliminar para revisión, octubre de 2025

8. Secretaría de Ambiente intensifica mediciones de aguas subterráneas en Bogotá, Alcaldía Mayor de Bogotá, 05-07-2025

9. El agua subterránea, recurso por investigar, Minambiente


Literatura científica

10. Jasechko, S. et al. Rapid groundwater decline and some cases of recovery in aquifers globally. Nature, 24-01-2024

11. Jasechko, S. Global cases of groundwater recovery after interventions. Science, 2026, 391(6791), 1218-1228. DOI 10.1126/science.adu1370

12. UN World Water Development Report 2022: Groundwater, making the invisible visible, UNESCO


Cobertura periodística

13. Acuífero de Morroa en riesgo de desaparecer por sobreexplotación, El Universal, 17-11-2015

14. Acuíferos en San Andrés, un recurso vital en vía de extinción, Radio Nacional, 15-03-2018

15. Concesiones de aguas subterráneas en Bogotá, El Tiempo, 07-10-2024

16. ¿Son las aguas subterráneas una opción viable ante la escasez de agua que se nos viene?, El Tiempo, 04-10-2026

17. Global groundwater levels declining rapidly, but they can recover, University College London, 24-01-2024

18. Why some regions are winning the fight against groundwater depletion, UC Santa Barbara, 20-03-2026

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