top of page

EL AGUA NO ES SOLO UN SERVICIO AUXILIAR

Foto del escritor: Juan Carlos Beltrán
Juan Carlos Beltrán
9 oct
19 min de lectura

EN PROYECTOS DE ENERGÍA Y CONSTRUCCIÓN DE POZOS, ES PARTE DEL SISTEMA

Del acuífero al final de la vida del activo: fuente, extracción, tratamiento, infraestructura, construcción del pozo, integridad, monitoreo y ciclo de vida.


En la lista del proyecto, el agua suele aparecer como un servicio auxiliar, junto a la energía y las comunicaciones. La etiqueta es cómoda, y es incompleta.


En los proyectos de energía, el agua puede ser un recurso, un fluido de proceso, un portador de calor, un ingrediente del fluido de perforación, agua de mezcla para el cemento, la base de una salmuera de completamiento, un medio de inyección, un residuo o parte del propio yacimiento. Puede venir de un acuífero somero, de un acuífero confinado más profundo, de un río, de una red municipal, del mar, de una planta de reciclaje o de la corriente de agua de producción del mismo campo. De ahí puede convertirse en agua potable, agua de enfriamiento, agua contra incendio, agua para preparar lodos, agua de mezcla para cemento, salmuera de completamiento, fluido de estimulación, agua de prueba hidrostática, agua de inyección, fluido geotérmico o agua residual.


Esos servicios no son intercambiables. Cada uno trae su propia combinación de química, presión, temperatura, sólidos, gases disueltos, microorganismos, mecanismos de corrosión y consecuencias cuando algo sale mal. Por eso un sistema de agua puede cumplir su diseño hidráulico y aun así fallar en su propósito. Una tubería puede tener el diámetro correcto y el material equivocado. Un pozo puede entregar el caudal requerido mientras extrae del acuífero más rápido, o de otra manera de lo que el proyecto supuso. Una prueba hidrostática puede alcanzar su presión y dejar una química que más adelante se vuelve un problema de integridad. Un programa de perforación puede tener todos los equipos en locación y aun así perder desempeño porque el agua del sistema de fluidos no es la que se usó para calificarlo.


Entonces la pregunta de ingeniería no es solo si el sistema puede mover suficiente agua. Es de dónde viene el agua, qué le pasa a la fuente cuando la tomamos, en qué condición tiene que llegar el agua y si todo el sistema se mantiene apto para el servicio durante todo el tiempo que el activo tenga que trabajar.

Esa pregunta tiene un orden natural, y este artículo lo sigue (Figura 1): fuente y acuífero, extracción, tratamiento, infraestructura, proceso y construcción del pozo, integridad, monitoreo y ciclo de vida.



Figura 1. El agua como parte del sistema


1. Fuente y acuífero: el sistema empieza antes del cabezal

Para un proyecto abastecido con agua subterránea, la infraestructura no empieza en el cabezal del pozo. Empieza en el acuífero.


Un pozo de agua no es un tanque enterrado. Es una conexión hidráulica con un sistema geológico que almacena agua, la transmite, recibe recarga y la descarga en otro lugar: una quebrada, un manantial, un humedal u otro acuífero. Cuando empieza el bombeo, el pozo cambia ese sistema.


La profundidad por sí sola dice muy poco. No existe una profundidad universal a partir de la cual un pozo deja de ser somero y pasa a ser profundo en términos hidrogeológicos. Lo que importa es la arquitectura del acuífero: si el pozo produce de un acuífero libre conectado con recarga reciente o de una unidad confinada, separada por capas de menor permeabilidad; dónde está la zona de recarga; qué edad tiene el agua, y qué otros acuíferos, quebradas o humedales están conectados hidráulicamente con el intervalo productor.


El USGS explica la diferencia de edad sin rodeos. En acuíferos libres y someros con alta recarga, el agua subterránea suele tener apenas unas décadas. Donde la recarga es baja, donde el acuífero es muy espeso o donde las unidades están separadas por capas confinantes, puede tener miles de años, y en general la edad aumenta con la profundidad y con la distancia a la zona de recarga. La Figura 2 muestra cómo se ve eso en un escenario sencillo con dos acuíferos.


Eso crea una diferencia fácil de pasar por alto desde la superficie. Un pozo profundo puede mostrar una columna de agua grande y una productividad inicial excelente mientras produce agua que se repone muy despacio. Un acuífero somero puede recargarse rápido y aun así estar mucho más expuesto a la sequía, a los cambios estacionales, a la contaminación y a la competencia con el agua superficial. La profundidad cambia el problema. No lo elimina.



Figura 2. Fuente y acuífero


En Colombia, la primera limitación es el conocimiento. Al presentar el Estudio Nacional del Agua 2022, que sigue siendo la última edición publicada mientras el IDEAM prepara el estudio de 2026, el Ministerio de Ambiente señaló que el 78% del territorio podría aprovechar las aguas subterráneas, pero que solo se conoce el 15% de los sistemas acuíferos del país. La norma nacional de agua potable refleja esa incertidumbre. El RAS, Resolución 0330 de 2017 modificada por la Resolución 0799 de 2021, exige a los proyectos con agua subterránea desarrollar la base hidrogeológica necesaria para seleccionar la fuente y el punto de exploración. Cuando no hay un modelo hidrogeológico adecuado, esa base incluye la información geoeléctrica disponible y como mínimo tres sondeos eléctricos verticales, o cualquier otro método geofísico aplicable, para definir el punto de exploración. Luego la perforación exploratoria confirma si el agua está disponible. En PES lo volvemos una regla firme en todos los proyectos: sin estudio geoeléctrico no hay propuesta, y sin el permiso de la autoridad ambiental regional no se perfora. Preferimos la tomografía de resistividad eléctrica a los sondeos eléctricos verticales simples, y esa preferencia es un criterio técnico nuestro, no una exigencia de la norma. El permiso, por su parte, se apoya en todo el expediente técnico, del cual la geofísica es solo una parte.



Foto 1. Tomografía de resistividad eléctrica antes de perforar: la línea de electrodos tendida en el sitio (izquierda) y el equipo de adquisición (derecha)


2. Extracción: la recarga no es lo mismo que el agua disponible para bombear

El IDEAM define la recarga de un acuífero como la entrada neta de agua al subsuelo durante un periodo de tiempo, proveniente de la precipitación que se infiltra y llega a los acuíferos después de la evaporación y la escorrentía subsuperficial. La definición es útil. El error suele venir después: comparar la extracción anual con la recarga anual estimada y concluir que todo lo que esté por debajo de la recarga es sostenible.


La hidrogeología no funciona así. El USGS lleva décadas explicando que el agua que se bombea de un pozo sale primero del almacenamiento del acuífero. Los niveles bajan alrededor del pozo y se forma un cono de depresión que va creciendo. Con el tiempo, el bombeo puede capturar agua subterránea que de otro modo habría descargado en una quebrada, un manantial o un humedal, puede inducir recarga adicional y, donde los sistemas están conectados hidráulicamente, puede inducir infiltración desde un río hacia el acuífero (Figura 3). En palabras del propio USGS, el agua subterránea y el agua superficial son un solo recurso.


Por eso un proyecto puede bombear a una tasa menor que la recarga regional y aun así provocar un descenso local inaceptable, interferir con usuarios vecinos o reducir el caudal de una quebrada importante. Y por eso un pozo junto a un río puede terminar abastecido en parte por ese río, de modo que lo que parece un suministro de agua subterránea es también una captación de agua superficial.



Figura 3. Extracción


La prueba de bombeo tiene un papel preciso en todo esto. Entrega la relación medida entre caudal, abatimiento y recuperación, y ayuda a cuantificar la capacidad específica, la respuesta del acuífero y la posible interferencia con pozos cercanos. Por sí sola no establece una tasa de extracción sostenible a largo plazo.


Los registros corridos en el hoyo piloto y la interpretación hidrogeológica definen los intervalos productores, el completamiento y una selección preliminar de la bomba de producción, que tiene que quedar especificada antes de revestir el pozo. Una vez terminado el pozo, las especificaciones para abastecimiento público suelen pedir una bomba temporal de prueba capaz de operar por encima del caudal de diseño, para que las pruebas escalonadas y a caudal constante muestren cómo se comporta el pozo más allá de su punto de operación previsto. Esos resultados entregan el caudal de diseño, el nivel de bombeo, el abatimiento y la altura dinámica total medidos, que confirman o ajustan la bomba definitiva, y sirven de soporte para el trámite de concesión. Cuando el cliente o el interventor prefieren probar con la bomba definitiva, la prueba sigue siendo válida para la concesión, pero no permite llevar el pozo más allá del caudal de diseño.


El marco colombiano sigue la misma lógica. El Decreto 1076 de 2015, que compila el Decreto 1541 de 1978, incluye el uso industrial, la minería, la explotación petrolera y la inyección para generación geotérmica entre los usos que requieren concesión de aguas. Según la descripción que hace la ANLA del permiso de exploración de aguas subterráneas, la solicitud debe indicar el sistema de perforación y el plan de trabajo, los equipos, las características hidrogeológicas de la zona y los demás usuarios de agua subterránea cercanos, y la prueba de bombeo debe ser supervisada por un funcionario de la autoridad. El permiso de exploración autoriza las obras de exploración, pero no otorga el derecho a captar. Los resultados de la prueba de bombeo supervisada y la información técnica del pozo construido sirven luego de soporte para un trámite de concesión independiente, en el que se fijan las condiciones de captación. En los proyectos que hemos ejecutado, la autoridad definió el caudal autorizado solo después de que la prueba confirmó el abatimiento. Para los estudios ambientales, la guía de modelación de aguas subterráneas de la ANLA de 2026 pide la geometría y las propiedades hidráulicas de los acuíferos, los niveles piezométricos, las direcciones y gradientes de flujo, la delimitación de las zonas de recarga, tránsito y descarga, y un inventario de puntos de agua subterránea. El Programa Nacional de Aguas Subterráneas del Ministerio busca fortalecer el monitoreo y prevenir la contaminación y la sobreexplotación.


Esto es más que papeleo. Refleja la realidad física: un pozo no se puede evaluar aparte del acuífero al que está conectado. Un pozo productivo y un aprovechamiento sostenible del agua subterránea no son el mismo resultado de ingeniería.


3. Tratamiento: la especificación la define el servicio

Una vez el agua sale del subsuelo, el siguiente error es tratarla como un solo fluido. Una red de agua potable no es un sistema de agua de producción. Un circuito de enfriamiento no es un sistema de inyección. Un anillo contra incendios no es el agua con la que se prepara un fluido de perforación o una lechada de cemento. La producción y la reinyección geotérmicas traen su propio rango térmico, químico, de incrustaciones y de materiales.


El punto de partida útil no es la palabra agua. Es la consecuencia de equivocarse con el agua en cada servicio.


En el servicio de agua potable, lo que importa es la salud pública y la seguridad de los materiales en contacto con el agua. En la preparación del fluido de perforación, es el desempeño del sistema de fluidos. En la mezcla del cemento, es la repetibilidad entre la lechada calificada y la que se bombea en campo. En las salmueras de completamiento y workover, incluye densidad, sólidos, cristalización, corrosión y compatibilidad con la formación. En la prueba hidrostática, la pregunta sigue después de la prueba, porque el agua residual se queda en el sistema. En la inyección, los sólidos suspendidos, la química, los gases disueltos y los microorganismos pueden afectar la inyectividad, las incrustaciones y la integridad. En el agua de producción, las sales, los hidrocarburos, los sólidos y la actividad microbiana cambian tanto el tratamiento como los materiales. En los fluidos geotérmicos, la temperatura, las incrustaciones y la compatibilidad para reinyección se vuelven centrales para el desempeño a largo plazo. La Tabla 1 resume qué tiene que proteger cada servicio y la referencia que este artículo cita para cada uno.



Tabla 1. El servicio define la especificación


El tratamiento debe llevar el agua a la especificación que exige su uso final, ni más ni menos. Tratar todos los servicios a calidad potable puede añadir costo sin añadir valor. Tratar con la especificación equivocada crea otro problema, que muchas veces aparece meses después y en otro lugar.


Las normas siguen la misma lógica. Para agua potable, la AWWA mantiene el conjunto de referencia y publicó su norma número 200 en febrero de 2026, con temas que van desde el desarrollo de fuentes y el tratamiento hasta el almacenamiento y la distribución. La NSF/ANSI/CAN 61, en su edición 2025, fija requisitos de efectos sobre la salud para materiales y componentes en contacto con agua potable. En Colombia, los requisitos de calidad del agua para consumo humano son los de la Resolución 2115 de 2007, que sigue vigente. Esos requisitos son esenciales dondequiera que la gente beba el agua. Pero la certificación para agua potable no demuestra que un producto sirva para una salmuera corrosiva, un servicio geotérmico, agua de producción, servicio cíclico a alta presión o un sistema de fluidos de campo petrolero. Un producto puede cumplir perfectamente una norma y aun así ser la elección equivocada para otro servicio.


4. Infraestructura: la capacidad hidráulica es solo una variable de diseño

Los sistemas de agua suelen dimensionarse por caudal, almacenamiento y presión. Esas variables son necesarias, y no son suficientes. Un sistema puede entregar el caudal requerido y aun así quedar expuesto a transitorios de presión, tramos muertos, depósito de sólidos, contaminación, corrosión, mal drenaje, mantenimiento difícil o pérdida de calidad durante el almacenamiento.


La selección de materiales tiene que seguir al fluido. El acero al carbono, el acero inoxidable, el polietileno, el PVC, el CPVC, los sistemas de fibra de vidrio como GRE y GRP y los sistemas con revestimiento interno pueden ser correctos en una aplicación e incorrectos en otra. La clase de presión y el precio de compra son solo parte de la decisión. La base de selección puede tener que cubrir cloruros, gases disueltos, pH, temperatura, presión de operación y transitoria, sólidos, velocidad, erosión, actividad microbiana, el sistema de unión, el ambiente externo, el acceso para inspección, la filosofía de reparación y la vida útil requerida. Para tuberías de proceso, la ASME B31.3 fija requisitos de materiales, diseño, fabricación, montaje, examen, inspección y pruebas para una amplia variedad de fluidos.

La corrosión influenciada microbiológicamente muestra por qué las etiquetas pueden ser peligrosas. La AMPP registra casos de MIC en suelos, agua dulce, agua de mar, crudo, combustibles y químicos de proceso, y señala que un caso sospechoso normalmente tiene que confirmarse con líneas de evidencia biológicas, químicas, metalúrgicas y operativas. Encontrar microorganismos en una muestra es el comienzo de un diagnóstico, no su final.

El mismo razonamiento aplica aguas arriba de la bomba. Un suministro de agua subterránea puede cubrir la demanda de hoy mientras los niveles bajan año tras año. Varios pozos aceptables por separado pueden interferir entre sí cuando sus conos de depresión se superponen. El bombeo en un acuífero confinado puede producir respuestas de presión en un área mayor de la que sugiere la huella del pozo. Un campo de pozos someros puede cambiar su relación con una quebrada cercana. La base de diseño tiene que cubrir más que la cifra de estado estable del diagrama de flujo de proceso: arranque, parada, variación estacional, respaldo, pruebas, condiciones anormales, mantenimiento y la respuesta de la fuente a largo plazo.


5. Proceso y construcción del pozo: donde el agua se encuentra con el pozo

Un pozo de agua es un completamiento de ingeniería

En PES lo decimos sencillo: no hacemos un hueco, construimos un pozo. Los paralelos con la construcción de pozos de petróleo y gas son más cercanos de lo que parecen. Un pozo de agua subterránea también tiene que conectarse de forma selectiva con la formación objetivo, aislar los demás intervalos y evitar la comunicación no deseada entre ellos. La profundidad, el revestimiento, el intervalo de rejilla y la abertura de ranura, el engravillado, los sellos anulares, el método de perforación, el desarrollo y el equipo de bombeo influyen en el resultado. Un pozo mal completado puede producir arena, mezclar aguas de distinta calidad, abrir una vía entre acuíferos o quedarse corto frente a lo que la formación podría entregar.



Foto 2. Equipo de perforación de PES en locación (izquierda) y la bomba electrosumergible (BES) con su columna de impulsión bajando al pozo (derecha)


La ANSI/AWWA A100-20 fija requisitos mínimos para pozos verticales de abastecimiento de agua, principalmente de uso municipal e industrial, y cubre la construcción del pozo, el engravillado, el desarrollo, la desinfección, la cementación y el sellado, y las pruebas de desempeño. Sigue siendo la edición vigente mientras la AWWA trabaja en su revisión, cuyo periodo de comentarios públicos cerró en abril de 2026. El completamiento cumple dos funciones, que se ven en la Figura 4: producir el agua que el proyecto necesita y preservar la integridad del sistema de agua subterránea que atraviesa. La segunda es la que suele subestimarse.



Figura 4. Construcción del pozo


El agua en la construcción de pozos de petróleo, gas y geotermia

En un pozo de petróleo, gas o geotermia, el agua deja muy rápido de ser un servicio auxiliar. Se convierte en un insumo de la construcción del pozo (Figura 5) y afecta la preparación de fluidos de perforación, las salmueras de completamiento, la mezcla del cemento, la estimulación, los desplazamientos, las pruebas de presión y el manejo de fluidos en superficie.



Figura 5. El agua en la construcción de pozos de petróleo, gas y geotermia


La API RP 13B-1 cubre las pruebas de fluidos de perforación base agua. La API RP 13J cubre las pruebas de salmueras pesadas usadas en perforación, completamiento, fracturamiento y workover, incluidas sus propiedades físicas y sus posibles contaminantes. La API RP 10B-2 cubre las pruebas de cemento de pozo en condiciones de pozo simuladas. De las tres se desprende la idea práctica: el agua que realmente se usa en locación no es un ingrediente invisible. Si su química cambia, el comportamiento del fluido puede cambiar. Si una salmuera se aleja de su composición prevista, su densidad, su cristalización y su comportamiento frente a la corrosión pueden cambiar. Si el cemento se calificó con una fuente de agua y en campo se usa otra con una química sustancialmente distinta, la equivalencia entre la lechada de laboratorio y la de campo merece verificarse. No toda diferencia causa una falla. Toda diferencia relevante merece entenderse.



Foto 3. Bomba de lodo y líneas de circulación en un equipo de perforación de PES: el agua que entra a este circuito pasa a ser parte del sistema de fluidos


MPD, UBD y UBCTD: la calidad del fluido y el control de presión se encuentran en el pozo

La relación se estrecha cuando la ventana de presión es angosta. En MPD, UBD y UBCTD, el manejo de la presión depende de saber exactamente qué está circulando. La densidad, la fracción de gas, la carga de sólidos, la reología, la salinidad y la temperatura influyen en la hidráulica y en la respuesta de presión, que es el tema que la API RP 13D trata para la reología y la hidráulica de los fluidos de perforación (Figura 6). El agua no siempre es la fase principal que circula, pero cuando forma parte del sistema de fluido activo, sus propiedades forman parte del modelo de operación.



Figura 6. Circulación en MPD, UBD y UBCTD


La logística del agua, la calidad del fluido y la planeación del control de presión no siempre pueden manejarse como frentes separados. Se encuentran en el pozo. Un sistema de soporte se vuelve crítico en el momento en que su variabilidad llega al hueco.



Foto 4. Construcción de pozos de petróleo y gas: taladro de perforación en locación (izquierda) y unidad de perforación con coiled tubing con la tea encendida (derecha)


6. Integridad: puesta en marcha y trazabilidad

Un sistema de agua no queda probado porque se terminó la construcción. Queda probado cuando la puesta en marcha muestra que el sistema instalado se comporta como lo supuso el diseño. Eso puede incluir lavado, pruebas de presión y de fugas, desinfección donde aplique, acondicionamiento químico, calibración de instrumentos, verificación de bombas, pruebas de funcionamiento de válvulas, muestreo de laboratorio, líneas base de integridad y trazabilidad de materiales.


Aquí es donde aparecen las pequeñas desviaciones. Un empaque que se cambió durante la construcción. Un punto bajo que no drena. Un tramo muerto que no era evidente en el plano. Residuos que quedaron en la línea. Una bomba operando lejos de su punto de diseño. Un instrumento que lee bien en reposo y responde mal en un transitorio. Un análisis de agua que ya no coincide con la base de diseño. La puesta en marcha no es un cierre administrativo. Es la primera comparación real entre el sistema diseñado y el sistema físico.



Foto 5. Pozo de agua terminado y entrega de la locación: cabezal con línea de descarga, medidor de caudal y válvula sobre su losa de concreto (arriba a la izquierda), tablero de control de la bomba (arriba a la derecha), la locación al terminar el trabajo (abajo a la izquierda) y la misma área nivelada y restaurada para la entrega (abajo a la derecha)


La certificación hace parte de la misma cadena. Como explicó Nasrin Kashefi, de NSF, en WaterWorld, la certificación bajo la NSF/ANSI/CAN 61 incluye la revisión de la formulación del producto, auditorías en las plantas de producción, toma de muestras y pruebas de laboratorio, y una vigilancia continua en lugar de una prueba única. La lección va mucho más allá del agua potable. Si cambia el material especificado, se sustituye un elastómero, cambia el revestimiento interno o el sistema de unión, o el proyecto cambia de fuente de agua, la base de ingeniería también puede haber cambiado. No toda sustitución debe rechazarse. Toda sustitución relevante debe quedar a la vista. El riesgo suele entrar en silencio, cuando un supuesto cambia y nadie se da cuenta de que cambió.


7. Monitoreo: detectar el cambio antes de que se convierta en falla

Los sistemas más sólidos se diseñan pensando en el deterioro. Para un suministro de agua subterránea, eso significa una línea base de niveles estáticos y de bombeo, desempeño del pozo, calidad del agua y respuesta del acuífero, registrada desde el comienzo. Para tuberías y equipos de proceso, puede significar monitoreo de corrosión, seguimiento de tendencias de presión y caudal, vigilancia microbiológica, monitoreo de sólidos, inspección, evaluación de recubrimientos, protección catódica o detección de fugas.

En los pozos, el monitoreo es lo que permite distinguir las causas. Una caída de productividad puede venir de la bomba, del completamiento, de taponamiento, de incrustaciones, de la interferencia de un pozo vecino o del propio acuífero respondiendo a la extracción. Sin una línea base, todo eso se ve igual. Con una buena línea base, es mucho más fácil separarlo.



Foto 6. Secuencia de mantenimiento del pozo, de izquierda a derecha: la bomba electrosumergible recuperada con el equipo de perforación, la bomba, el motor y el cable revisados en superficie, el revestimiento visto por la cámara de fondo y la bomba bajando de nuevo, con el cable flejado a la columna y una guía en la boca del revestimiento


8. Ciclo de vida: la integridad hay que diseñarla desde temprano

En petróleo y gas, la ISO 16530-1:2017 trata la integridad del pozo como un asunto de gobierno del ciclo de vida, desde el diseño y la construcción hasta la operación, la intervención y el abandono. ISO la está revisando como una norma única, la ISO 16530, que sigue en etapa de borrador, así que la edición de 2017 es la vigente. La infraestructura de agua merece la misma mirada. Los activos son distintos y el principio es el mismo: si la integridad va a importar después, hay que diseñarla antes.


Seis preguntas antes de llamar al agua un servicio auxiliar

1.     ¿De dónde viene realmente el agua: agua superficial, una red municipal, un acuífero somero, un acuífero profundo, agua de mar, agua reciclada o agua de producción?

2.     Si es agua subterránea, ¿qué acuífero se está captando, cómo se recarga y cómo descarga, y qué nos dicen el bombeo, el abatimiento y la recuperación, y qué no nos dicen?

3.     ¿Qué especificación necesita la operación aguas abajo? El caudal y la presión no bastan. La química, los sólidos, los microorganismos, los gases, la temperatura y la compatibilidad pueden pesar igual.

4.     ¿Los materiales del pozo, la tubería, el almacenamiento y el tratamiento sirven para todo el rango de operación, incluidos arranque, parada, respaldo, transitorios y condiciones anormales?

5.     ¿Qué demuestra que el sistema instalado sigue coincidiendo con la base de diseño: certificación, pruebas, análisis de agua, inspección, registros de puesta en marcha y trazabilidad?

6.     ¿Cómo se va a detectar el cambio antes de que se convierta en falla: niveles de agua, respuesta del acuífero, corrosión, calidad del agua, desempeño del pozo, inspección y límites de respuesta definidos?

Si esas respuestas son débiles, una bomba más grande o una tubería más grande no van a resolver el problema.


Conclusión

La infraestructura de agua no debería tratarse como algo secundario solo porque el agua nos resulta familiar. El sistema empieza antes de la bomba, en el río, el acuífero, la red o la corriente del proceso de donde se toma el agua.


Para el agua subterránea, eso significa aceptar algo difícil de ver desde la superficie: un pozo no crea agua, cambia por dónde fluye el agua. Un pozo somero puede afectar una quebrada cercana. Un pozo profundo puede extraer agua que tardó siglos o milenios en llegar al acuífero. Un caudal inicial alto no demuestra una extracción sostenible, y la recarga no es automáticamente lo mismo que lo que se puede bombear.


Cuando el agua entra a un proyecto de energía, empieza una segunda cadena. Su calidad puede afectar los fluidos de perforación, el cemento, las salmueras, la corrosión, la inyección y el desempeño geotérmico. Su disponibilidad puede condicionar la ejecución. Su infraestructura puede convertirse en una restricción de producción. Su química puede volverse un problema de integridad.


La tubería más barata no es necesariamente el sistema de agua más barato. El pozo de agua que más produce no es necesariamente el mejor aprovechamiento del agua subterránea. Y el suministro de agua más barato no es necesariamente el proyecto más barato.


En la construcción de pozos, la pregunta es directa: ¿el agua que llega a la locación sigue coincidiendo con los supuestos con los que se diseñó la operación? En el aprovechamiento del agua subterránea, la pregunta es igual de importante: ¿la respuesta del acuífero sigue coincidiendo con los supuestos con los que se justificó la extracción? Si cualquiera de las dos respuestas es incierta, el agua ya no es un servicio auxiliar. Es parte del riesgo técnico del proyecto.


Referencias

Agencia Nacional de Licencias Ambientales. (s. f.). Permiso de prospección y exploración de aguas subterráneas. Recuperado el 7 de octubre de 2026, de https://www.anla.gov.co/01_anla/index.php/permiso-y-autorizacion-prospeccion-y-explotacion-aguas-subterraneas

Agencia Nacional de Licencias Ambientales. (2026). Guía externa de buenas prácticas de modelación de aguas subterráneas del Centro de Monitoreo de los Recursos Naturales de la ANLA para actores externos (IR-GU-12, versión 1). https://gesriesgos.anla.gov.co/images/documentos/regionalizacion-centro-monitoreo/modelacion/2026-06-19-anla-guia-aguas-subterraneas-2026.pdf

Alley, W. M., Reilly, T. E. y Franke, O. L. (1999). Sustainability of ground-water resources (U.S. Geological Survey Circular 1186). U.S. Geological Survey. https://doi.org/10.3133/cir1186

American Petroleum Institute. (2023). API Recommended Practice 13J: Testing of heavy brines (6.ª ed.).

American Petroleum Institute. (2024). API Recommended Practice 10B-2: Recommended practice for testing well cements (3.ª ed.).

American Petroleum Institute. (2026a). API Recommended Practice 13B-1: Testing water-based drilling fluids (6.ª ed.).

American Petroleum Institute. (2026b). API Recommended Practice 13D: Rheology and hydraulics of oil-well drilling fluids (8.ª ed.).

American Society of Mechanical Engineers. (2024). ASME B31.3-2024: Process piping. https://www.asme.org/codes-standards/find-codes-standards/b31-3-process-piping

American Water Works Association. (2020). ANSI/AWWA A100-20: Water wells.

American Water Works Association. (2026a, 26 de febrero). AWWA reaches 200 standards [Comunicado de prensa]. https://www.awwa.org/AWWA-Articles/awwa-reaches-200-standards/

American Water Works Association. (2026b, 6 de marzo). AWWA comment period on AWWA A100, Water wells. https://www.awwa.org/AWWA-Articles/awwa-comment-period-on-awwa-a100-water-wells/

Association for Materials Protection and Performance. (s. f.). Microbiologically influenced corrosion (MIC). Recuperado el 7 de octubre de 2026, de https://www.ampp.org/technical-research/what-is-corrosion/forms-of-corrosion/microbiologically-influenced-corrosion-mic

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. (2024, 24 de octubre). Recarga de un acuífero. https://www.ideam.gov.co/atencion-y-servicios-a-la-ciudadania/glosario/recarga-de-un-acuifero

Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales. (2025, 21 de febrero). Ideam lideró un panel de expertos sobre demanda y huella hídrica en el marco del Estudio Nacional del Agua, ENA 2026. https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/noticia/ideam-lidero-un-panel-de-expertos-sobre-demanda-y-huella-hidrica-en-el-marco-del-estudio-nacional

International Organization for Standardization. (s. f.). ISO/DIS 16530: Oil and gas industries including lower carbon energy. Well integrity. Life cycle governance [Borrador en desarrollo]. Recuperado el 7 de octubre de 2026, de https://www.iso.org/standard/83818.html

International Organization for Standardization. (2017). ISO 16530-1:2017: Petroleum and natural gas industries. Well integrity. Part 1: Life cycle governance. https://www.iso.org/standard/63192.html

Kashefi, N. (2024, 22 de julio). How industry standards support infrastructure water safety. WaterWorld. https://www.waterworld.com/drinking-water-treatment/article/55127181/how-industry-standards-support-infrastructure-water-safety

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (s. f.). Aguas subterráneas. Recuperado el 7 de octubre de 2026, de https://www.minambiente.gov.co/gestion-integral-del-recurso-hidrico/aguas-subterraneas/

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2023, 29 de marzo). El agua subterránea, recurso por investigar. https://www.minambiente.gov.co/el-agua-subterranea-recurso-por-investigar/

Ministerio de la Protección Social y Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. (2007). Resolución 2115 de 2007: Características, instrumentos básicos y frecuencias del sistema de control y vigilancia para la calidad del agua para consumo humano. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/DE/DIJ/Resoluci%C3%B3n_2115_de_2007.pdf

Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio. (2017). Resolución 0330 de 2017: Reglamento Técnico para el Sector de Agua Potable y Saneamiento Básico, RAS. Modificada por la Resolución 0799 de 2021. https://normas.cra.gov.co/gestor/docs/resolucion_minviviendact_0330_2017.htm

NSF International. (2025). NSF/ANSI/CAN 61-2025: Drinking water system components. Health effects. https://webstore.ansi.org/standards/nsf/nsfansi6120256002024add

Presidencia de la República de Colombia. (2015). Decreto 1076 de 2015: Decreto Único Reglamentario del Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible (compila el Decreto 1541 de 1978). https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2021/06/Decreto-1076-de-2015.pdf

U.S. Geological Survey. (s. f.). Groundwater age. Recuperado el 7 de octubre de 2026, de https://www.usgs.gov/mission-areas/water-resources/science/groundwater-age

Winter, T. C., Harvey, J. W., Franke, O. L. y Alley, W. M. (1998). Ground water and surface water: A single resource (U.S. Geological Survey Circular 1139). U.S. Geological Survey. https://doi.org/10.3133/cir1139

 
 
 

Comentarios


bottom of page